
REIMAGINA

Diego Castillo
06.10.2026
Después de más de dos décadas explorando los límites entre la electrónica, el rock, el pop y la experimentación, Son Lux parece encontrarse nuevamente en un punto de reinvención. Con Out Into, el trío formado por Ryan Lott, Rafiq Bhatia e Ian Chang regresa a la dinámica de hacer un álbum después de varios años dedicados también a la composición para cine; una experiencia que, lejos de alejarlos de su propia música, terminó ampliando la manera en que entienden el proceso creativo.
Durante nuestra entrevista, cuando les preguntamos cómo definirían Out Into en una sola palabra, Rafiq e Ian respondieron casi al mismo tiempo: “Familia”. Ryan estuvo de acuerdo. Aquí elegimos otra palabra: “apapacho”, una palabra mexicana que puede entenderse como algo más profundo que un abrazo, una muestra de cariño que conecta desde lo emocional. Y, después de escuchar el disco y conocer cómo fueron construyendo sus canciones, esa palabra terminó teniendo bastante sentido.
Para Son Lux, este nuevo álbum representa otro ciclo dentro de su historia. Ryan explicó que la banda sigue cambiando, evolucionando y buscando, pero que Out Into también significa regresar a una dinámica que conocen bien: hacer canciones juntos y llevarlas nuevamente al escenario. Al mismo tiempo, el disco convive con otra parte importante de su carrera: la composición de bandas sonoras.
Una de las diferencias más importantes en este proceso fue volver a trabajar físicamente juntos en el estudio y dejar espacio para la improvisación. Ian explicó que llegaron a hacer cosas que nunca habían hecho de esa manera, incluyendo utilizar grabadoras de cinta reales para modificar la velocidad de sus interpretaciones.
“Uno de los principios fundamentales de Son Lux es no carecer de imaginación respecto a lo que podría ser posible”, comentó Ian cuando hablamos de qué habían explorado por primera vez en este disco.
Esa curiosidad se puede escuchar desde los primeros segundos de Out Into. La canción que abre el álbum, “Want You To Love”, nació a partir de una improvisación que Ryan había encontrado mientras trabajaban en otra canción. En lugar de descartarla, la llevó a un sampler y comenzó a cortarla y reutilizarla como lo harían algunos de sus productores de hip-hop favoritos.
“Siempre estamos encontrando pequeños fragmentos de inspiración”, explicó Ian. La idea de tomar una pequeña molécula de sonido y construir algo mucho más grande a partir de ella terminó convirtiéndose en una de las bases del álbum.
El resultado es una introducción que combina la electrónica característica de Son Lux con una sensación bastante cercana al pop. Hay melodías, coros y una producción llena de detalles que hacen que la canción sea accesible sin perder la experimentación que caracteriza al grupo. Es una buena puerta de entrada para entender lo que propone este proyecto con canciones que pueden sonar inmediatas, pero que esconden muchas decisiones de producción detrás.
Por otro lado tenemos a “No God Like a King”, que lleva el experimento hacia un lugar mucho más pesado. La canción, que cierra el álbum, tiene una electrónica más agresiva y una energía que se siente casi física. Pero nuevamente, buena parte de su personalidad está escondida en la manera en que fue grabada.
Son Lux decidió tocar prácticamente toda la parte instrumental a una velocidad mayor de la que finalmente escuchamos. Después ralentizaron la interpretación en cinta, incluyendo batería, piano y bajo.
“Lo grabamos todo junto y luego lo ralentizamos todo”, explicó Ian.
La técnica modifica por completo la percepción de los instrumentos. El piano deja de sentirse necesariamente como un piano y la batería adquiere una textura diferente, mientras que toda la canción parece moverse a un ritmo pesado y deliberado. Es un buen ejemplo de cómo, para Son Lux, la producción no funciona únicamente como una etapa posterior a la composición: el proceso de grabación también puede convertirse en parte de la composición.
Otro de los momentos interesantes de la conversación fue “Endlessly”, una canción que también demuestra cómo el trío puede convertir un pequeño experimento sonoro en algo mucho más grande. Ryan habló de su piano preparado, un instrumento al que colocó un pedazo de cinta adhesiva sobre las cuerdas para alterar su sonido y convertirlo prácticamente en un instrumento de percusión.
A partir de una grabación de ese piano, Ian construyó una pieza musical que posteriormente Ryan retomó para desarrollar la canción. El resultado vuelve a mostrar esa forma de trabajar que aparece constantemente a lo largo de Out Into que es descubrir un sonido poco común, experimentar con él y ver hasta dónde puede llegar la creatividad.

Todo esto también tiene relación con el trabajo que Son Lux ha realizado para el cine. En los últimos años, el grupo compuso la música de Everything Everywhere All at Once y posteriormente trabajó en el score de Thunderbolts de Marvel. Su experiencia en ambos proyectos amplió considerablemente las posibilidades de su lenguaje musical.
Para Rafiq, componer para una película parte de un proceso completamente diferente. En lugar de comenzar únicamente desde sus propios intereses musicales, reciben guiones, personajes, imágenes, referencias y conversaciones con los directores. La música tiene que convivir con una historia mucho más grande.
“Y creo que esa es una de las cosas que, en cierto modo, nos ha mantenido como banda con entusiasmo, vitalidad y curiosidad: el simple hecho de poder participar en este tipo de proyectos diferentes, increíbles y enriquecedores. Y en cuanto a grabar álbumes en Son Lux, es, en cierto modo, un proceso más interno, entre nosotros tres. Estamos haciendo música con los ojos cerrados, por así decirlo”.
La diferencia se vuelve todavía más evidente cuando regresan a un álbum propio. Para hacer Out Into, los tres pudieron volver a trabajar sin tener que responder a una imagen específica. No sabían necesariamente cuál sería el concepto visual del disco ni hacia dónde terminarían llevándolos las canciones. Primero estaba la música.
Ian describió este regreso como algo “realmente catártico”. Después de pasar tanto tiempo trabajando en bandas sonoras, volver a concentrarse en canciones, ritmos, melodías y letras les permitió recuperar una parte de Son Lux que habían dejado un poco de lado.
Y quizá por eso Out Into se siente como una nueva etapa para la banda. No porque hayan abandonado lo que hicieron antes, sino porque todo lo aprendido durante estos años desde la experimentación electrónica hasta la composición cinematográfica, terminó entrando nuevamente en su propia música.

Pero quizá la mejor manera de entender este nuevo proyecto no está únicamente en sus técnicas de producción o en las historias detrás de cada canción. Está en aquella palabra que apareció al principio de nuestra conversación: apapacho.
Hay momentos de intensidad, otros mucho más calmados, canciones que parecen querer sacudirte y otras que simplemente se quedan contigo. Hay espacio para la introspección, para la vulnerabilidad y para esos momentos en los que una canción puede acompañarte cuando no sabes muy bien qué hacer con lo que estás sintiendo.
Y eso hace que la idea del apapacho termine funcionando incluso mejor después de escuchar el álbum. Cada canción puede sentirse como una forma distinta de acompañar, algunas llegan con fuerza, otras con calma, pero todas parecen tener algo que decirle a quien las escucha.
Quizá eso es lo que Son Lux quiso decir cuando eligió “Familia” para definir Out Into. Después de tantos años, tantos cambios y tantos proyectos fuera de la banda, regresar a hacer música juntos parece ser también una forma de volver a encontrarse.
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