
REIMAGINA

Cine expresionista alemán. Son esas películas que les gustan a los góticos. Sí, pero no solo es eso. Se trata de un movimiento cinematográfico que surgió en 1918 como parte de las corrientes de vanguardia artística. Se caracterizó por el uso de claroscuros extremos, maquillajes estrambóticos y decorados irreales que daban forma a historias decadentes de locura, traición y muerte.

Detectores como Robert Wiene con el Gabinete del doctor Caligari y Friedrich Murnau con Nosferatu llevaron su estética límite y más de un siglo después sus sombras siguen presentes en géneros como el terror, el cine noir o incluso en el imaginario de Tim Burton, demostrando que la oscuridad transformada en arte perdura más allá del tiempo.
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