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EL PRECIO DE EXPERIMENTAR: OW ∞ - SYLVAN ESSO

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Diego Castillo
25.09.2026

Desde que Sylvan Esso apareció en 2014 con su álbum homónimo, el dúo de Carolina del Norte ha construido una propuesta difícil de encasillar. La combinación entre la voz cálida de Amelia Meath y la producción electrónica de Nick Sanborn convirtió canciones que podían parecer sencillas en algo mucho más particular, mezclando indie pop, electrónica y ritmos que siempre encontraban una manera distinta de moverse.
Más de una década después, Sylvan Esso regresa con Ow ∞, que parece funcionar como una especie de resumen de todo lo que el dúo ha aprendido durante este tiempo. También es un álbum que puede sentirse extraño a primera escucha: las canciones son tan diferentes entre sí que por momentos parecen sencillos independientes reunidos en un mismo proyecto, más que piezas construidas alrededor de una sola idea musical.

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Ow ∞ no suena a lo que nos han presentado en proyectos anteriores, pero tampoco parece interesado en abandonarlo por completo. Sylvan Esso toma su base del pop electrónico y la lleva hacia distintos lugares: hay momentos de electropop, electrónica, influencias del trip-hop, guitarras que recuerdan al rock alternativo de los 90 e incluso elementos que se sienten cercanos al pop psicodélico, convirtiéndose en un disco mucho más inquieto que sus trabajos anteriores.
“Hot Slob” es probablemente uno de los ejemplos más claros de esta transformación. La canción tiene una energía casi punk y recupera elementos del rock alternativo de los 90, acompañados por guitarras con cierto aire glam de los 70. Por otro lado, tenemos “Concrete Glen”, que toma un camino completamente diferente. La canción se acerca al trip-hop y construye una atmósfera mucho más psicodélica y envolvente, utilizando un fragmento de “Svefn-g-englar” de Sigur Rós para convertirlo en una especie de viaje alucinógeno.

Después está “Sledge”, probablemente una de las canciones que mejor representa el lado más caótico del álbum. Es ruidosa, su producción tiene sonidos de interferencia, electrónica sencilla con elementos pop que hacen que sea fácilmente el track que se quede en repetición en tus playlists.

Sylvan Esso pasó alrededor de cuatro años trabajando en Ow ∞, experimentando con diferentes colaboradores y músicos. Incluso participaron seis bateristas distintos a lo largo del álbum, mientras que una buena parte de las canciones nació de sesiones de improvisación en el estudio. En lugar de construir un sonido completamente uniforme, el dúo parece haber tomado todas esas ideas y decidido ver hasta dónde podían llevarlas.
Si bien me llevé un buen sabor de boca escuchando este proyecto, considero que uno de sus problemas y a su vez, un acierto, es la falta de conexión entre temas. Sylvan Esso se permite experimentar y mostrar diferentes versiones de su sonido sin preocuparse demasiado por mantener una fórmula. Sin embargo, también puede jugar en su contra porque por momentos parece más una colección de sencillos que un álbum completamente cohesionado.
El otro problema está en el acomodo. La primera mitad mantiene una energía bastante interesante, pasando por canciones como “Hot Slob”, “Concrete Glen” y “Back Again”; pero “Ribbon”, que funciona como interludio, corta buena parte de esa vibra. A partir de ahí, el disco comienza a sentirse mucho más lento y pierde parte de la fuerza que había construido. No sé si esto se debe completamente al orden de las canciones o a que, sencillamente, la segunda mitad tiene varios momentos más olvidables.
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Aun así, Ow ∞ demuestra que Sylvan Esso ya no necesita regresar a sus raíces para mantenerse reconocible. Después de más de diez años, el dúo parece tener la libertad de tomar su pop electrónico y llevarlo hacia el trip-hop, el electropop, el rock alternativo o cualquier sonido que les interese. Esa libertad produce algunos de los mejores momentos del disco, aunque también deja otros que no terminan de estar a la misma altura.
Este álbum definitivamente no es un regreso ni una ruptura, es Sylvan Esso experimentando con todo lo que ha construido hasta ahora. Puede que no todas las canciones funcionen por igual y que el disco pierda fuerza conforme avanza, pero cuando encuentran el punto exacto entre melodía, electrónica y experimentación, recuerdan por qué llevan más de una década haciendo música que todavía se siente difícil de encasillar.

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