Alejandra y Alicia, mujeres toluqueñas con cáncer de mama, destacan la importancia de identificar los síntomas.

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Roberto Vázquez
22.10.2021

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año ocurren 458 mil defunciones por cáncer de mama en todo el mundo. Entre los tumores malignos, esta es la principal causa de muerte en las mujeres.

 

Esta tendencia también se observa en México, donde durante 2018 se registraron 314 mil 499 defunciones femeninas, 44 mil 164 de ellas causadas por tumores malignos y, de estas, 7 mil 257 por cáncer de mama, lo que representa el 2.3 % de las muertes de mujeres.

 

De las mexicanas que murieron por cáncer de mama, 1 % tenían de 15 a 29 años, 13 % de 30 a 44 años, 38 % (más de la tercera parte) de 45 a 59 años y 48 % (la mayoría) más de 59 años.

 

El diagnóstico de cáncer, cualquiera que sea, es una amenaza, una voltereta violenta a la vida, al entorno personal, familiar y laboral; es sinónimo de muerte.

 

Alejandra Téllez y Alicia Urbán, mujeres toluqueñas, plenas, madres y profesionistas, notaron los primeros indicios del cáncer de mama en 2019.

 

De manera abrupta, la certeza del diagnóstico médico generó un gran vacío en su vida cotidiana, en la felicidad y tranquilidad de su entorno familiar, en los éxitos profesionales y hasta el estrés laboral.

 

El primer impulso, dice Alejandra, psicóloga de 39 años de edad, madre de un joven de 22 años y catedrática en una institución de educación superior privada, fue buscar otras opiniones para finalmente enfrentar la situación.

 

"Tienes la información y te autoexploras, así que nunca te imaginas que vas a ser tú”, afirma Alicia, empresaria de 46 años de edad, madre de un joven de 17 años y catedrática de nivel superior, apasionada de la música.

 

Ambas, Alejandra y Alicia, ponen énfasis en la necesidad de acercar mayor información a la población sobre qué hacer y a qué instancia acudir luego del diagnóstico, así como la necesidad de una atención integral, holística, para tener un tratamiento adecuado y mayores certezas.

 

Nunca sobra información cuando el tiempo es la diferencia entre la vida y la muerte, sostiene Alicia. Entonces, ¿cuál es el camino a seguir?, pregunta Alejandra.

 

Aunque el riesgo aumenta a medida que envejecemos, todos podemos padecer cáncer a cualquier edad. Ante ello, la mejor medida es la prevención, la autoexploración, la atención oportuna.

 

“Es cosa seria”, dice Alejandra. “La autoexploración tiene que ser parte de la rutina”, dice Alicia.

 

Alicia y Alejandra son valientes, fuertes, empoderadas, dos mujeres que con responsabilidad tomaron el control del momento que viven y deciden su día a día.