Padres y madres deben validar las emociones de sus hijas e hijos para evitar afectaciones en su salud mental: especialista de la UAEMex

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Daniela Sandoval
14.09.2021

La ansiedad es una emoción que pueden experimentar las personas ante situaciones de estrés o preocupación. Sin embargo, cuando los síntomas se vuelven más constantes y comienzan a interferir con las actividades diarias, podrían ser señales de un trastorno de ansiedad el cual también están propensos de sufrir las y los niños, así lo expresó la especialista de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México, Alma Cecilia Gutiérrez García.

 

La académica refirió que la pandemia de COVID-19 representó un reto para la salud mental tanto de adultos como de niños, pero en el caso de los menores es más común que se dejen pasar las señales que indiquen un trastorno de ansiedad.

 

Al respecto, destacó que los principales síntomas de ansiedad que puede manifestar un infante son dificultad para respirar, dolor de estómago, dificultades para conciliar el sueño, problemas de alimentación, irritabilidad, entre otros, los cuales suelen presentarse de manera frecuente.

 

“La ansiedad puede convertirse en un trastorno de diferentes manifestaciones. La ansiedad es un estado de aprehensión o inquietud que no permite que la persona haga su vida normalmente. Todos tenemos una dosis de ansiedad para mantenernos vivos, estar atentos, concentrados, pero cuando esta ansiedad se convierte en un elemento que no permite vivir se convierte en un trastorno de ansiedad. Los adultos lo presentan y también los niños, en ellos se puede manifestar diferente que en adulto, pueden dejar de comer o comer mucho, dificultades para conciliar el sueño, pesadillas, orinar la cama también, pueden tener un estado irritable”

 

Por su parte, la UNICEF ha señalado que la mitad de los trastornos mentales surgen antes de los 15 años, por lo que las medidas de confinamiento derivadas de la pandemia podrían suponer un riesgo para la salud mental y el bienestar de las infancias.

 

En tanto, la académica de la UAEM señaló que es importante que las madres y padres de familia dejen de lado la idea de que las y los infantes únicamente juegan o se divierten, y comenzar a validar sus emociones para entender lo que les pasa a sus hijas e hijos.

 

Indicó que si se detectan algunos de los síntomas ya mencionados, se debe acudir con un especialista para evaluar si el desarrollo del niño o niña está interferido por alguna situación y atenderlo a tiempo, ya que mencionó que los trastornos mentales que se tratan desde la infancia pueden ayudar a construir personas adultas emocionalmente más estables y con menores dificultades para relacionarse.

 

“Sobre todo puede tener consecuencias en la estructuración del carácter y que sea un adulto lleno de temores; hablando de la ansiedad, va dejando marcas en la conformación del carácter y en la forma de ser. Puede ser que entonces tengamos después adultos que les cueste mucho trabajo tener relaciones sociales, emocionales, sexuales y familiares, difíciles con el trabajo, con los demás porque quedan importantes marcas para la personalidad y el carácter, y entonces el modo de enfrentar después las circunstancias de la vida. No hay ningún trastorno psicológico que se quite o desaparezca solo porque el niño crezca”

 

Finalmente, la especialista recordó que la UAEM cuenta con el Centro de Estudios y Servicios Psicológicos Integrales donde se realiza terapia de juego, la cual es especial para niñas y niños, por lo que si se desea ayuda se puede solicitar al teléfono 722-272-0076 donde lo atenderá un terapeuta.