DAVID LACHAPELLE: POP ART EN LA FOTOGRAFÍA

Por Kathya Soto (Pasacalle, Aldaba, #KatEnCabina) 

Twitter: @alboranova

El rostro gigante de Cameron Díaz irrumpe en la pared de un baño miniatura en donde un muñeco está tomando una ducha. Madonna ataviada como una diosa hindú es reverenciada por tres cisnes de cabeza rosa. Kurt Cobain semidesnudo yace en los brazos de Courtney Love en una recreación moderna de “La Piedad” de Miguel Angel. Marilyn Manson con cara de desquiciado y disfrazado de conductor de autobús escolar porta el letrero de “Stop” para ayudar a unos extraños niños a llegar a la escuela. Estas coloridas instantáneas tienen en común haber sido tomadas a través de la lente de David Lachapelle, fotógrafo estadounidense que trabajó en la revista icónica de la cultura pop Interview, contratado y protegido por Andy Warhol, quien le hizo sus primeros encargos editoriales. A la fecha David es considerado uno de los mejores fotógrafos activos del mundo. Sus imágenes siempre buscan provocar, confundir al espectador o buscar alguna reacción de él. Siempre está en busca de elementos que se contraponen en sus fotografías, colores vibrantes, de escenarios majestuosos, de vestuarios impactantes y sobre todo de actitudes provocadoras por parte de sus modelos.

 

lachapelle 1 y portada

 

En los noventas, a años de la muerte de su protector, Lachapelle tuvo que reinventarse. Trabajó entonces en la revista Details en la que comenzó a hacer fotos de gente famosa con sus familias. Sus fotos cargadas con un aire de fantasía contrastaban con la sombría atmósfera de grunge que dominaba entonces. Obtuvo inspiración en el colorido festivo de los mercados, en los tonos estridentes de los restaurantes de comida rápida, en la creatividad de los grafittis de las calles, e hizo propio un estilo kitsch, extravagante, que se ha vuelto su distintivo a través de la saturación de color que nunca pasa desapercibida. 

 

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David heredó de Andy el gusto por rodearse de todo un séquito, una especie de familia creativa que le ayuda en la construcción de sets y en los vestuarios. No teme cruzar límites y al hablar de sus fotos dice que la mejor manera de describir sus instantáneas es decir que todas son autorretratos. En su estudio ubicado en Nueva York, que al inicio era un pequeño departamento y hoy es un enorme set, constantemente hay trabajo, siempre se escucha el ruido de taladros y clavo; siempre se está trabajando en lograr el set perfecto para fotografiar a la estrella en turno. A él le encanta vivir al límite, confiesa ser adicto a la adrenalina que implican los tiempos de entrega. Con una agenda y un ritmo vertiginoso como en el que este hombre trabaja, decir eso no es cosa sencilla, justo por ello prefirió el terreno comercial al mundo del arte donde la creatividad se da el lujo de ser muy pausada pues las exhibiciones pueden ser una vez al año. A este artista le motivaba más la idea de fotografiar a la gente que forma parte de nuestra cultura popular. Esto no quiere decir que lo que él hace esté alejado del arte, de hecho, en su repertorio hay influencias de distintas corrientes artísticas como el Barroco, el Renacimiento, el pop art, la estética kitsch, entre otras. A veces estas corrientes van mezcladas y en otras ocasiones muy separadas, pero siempre con su visión, con su interpretación única de las referencias culturales del momento. Isabella Blow, la famosa editora de moda que fue su jefa en varias ocasiones, lo definía como un “Voyeur cultural” y reconocía que a él le importaba más fotografiar actitudes en los modelos que la ropa de las marcas o revistas que lo contrataba y, sin embargo, al final todo funcionaba.

 

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David nació en Connecticut, Estados Unidos, en 1963. La primera fotografía que tomó en su vida fue a su madre Helga cuando él tenía 7 años. Ella era una aficionada a la fotografía e incitó a su hijo a tomar la cámara y disparar teniéndola a ella como modelo. A Helga le gustaba vestir a sus hijos y posar en entornos y con objetos que no pertenecían a su familia, y todo eso fue absorbido por David, quien entendió que a través de la fotografía uno podía contar una historia y embellecer la vida.

Ahora que es un profesional de la lente famoso, decenas de estrellas se enlistan para posar ante él. Todos ellos saben que encontrarán un set provocativo donde podrán dejar de lado las poses de siempre y encontrarán ante su cámara el mejor escenario creativo para contar una historia divertida, siempre cuidada por el ojo especialista de David que buscará el mejor ángulo para hacer click. Es justo ahí donde David encontró su firma, su manera propia de hacer las cosas y distinguirse de los demás. 

Aunque trabaja de la mano de la industria de la moda no se considera un fotógrafo de ropa, lo que él hace siempre va más allá. Le gusta experimentar con los colores y los lleva al extremo. Sus fotografías son tan elaboradas y llenas de detalles que más que buscar el ambiente ideal para capturar una foto, decidió crear él mismo los ambientes que quería plasmar. Su ojo es el de un perfeccionista que checa hasta el más mínimo detalle para que la imagen que ya visualizó en su mente se realice. Y logra imágenes de fantasía en cuyo mundo imaginario la vida es más bella, más lúdica, más brillante; una vía de escape a la realidad del mundo. 

 

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Desde una divertida sesión de moda para la Vogue italiana en un parque futurista parisino hasta el trabajo con Elton John en la Riviera francesa para la edición musical de Vanity Fair, el documental de 2002 “David Lachapelle Fotógrafo de vanguardia” es un viaje retrospectivo al mundo de alguien que un día soñó con fotografiar a los famosos, y con talento y empeño se volvió parte de esa cultura popular que tanto admiraba, igual que Warhol, su descubridor.

Acá la liga a este documental:

https://www.youtube.com/watch?v=mfy2dS65vaQ