Diez cilindros para la máquina parlante (momentos discontinuos alrededor del fonógrafo)

Por Alonso Guzmán

Like the faces in cameos

I wanted beloved voices

To be a fortune which one keeps forever,

And which can repeat the musical

Dream of the too short hour;

Time would flee, I subdue it

Charles Cros (citado por Klitter, 1986, p. 22)

Cilindro 1

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“El fonógrafo (con patente estadounidense número 200.521 del 19 de febrero de 1878) es la primera máquina en preservar la voz humana, y llegó a los países de Latinoamérica en la década de 1890”. (Blanco, 2014).

 

Al parecer fue un plagio documentado, aunque nosotros podríamos llamarle una innovación: 


Thomas L. Hankins y Robert J. Silverman explican en su libro Instruments and the Imagination que la máquina predecesora del invento de Edison es el fonoautógrafo (phonoautograph) de Édouard-Léon Scott de Martinville (1857), el cual podía transcribir los sonidos vocales: “La invención de Scott logró esta inscripción de los sonidos a través de una copia de la estructura del oído humano—una idea que se le ocurrió mientras corregía unos dibujos de la anatomía auditiva para un texto de física” [Trad. de la  A.]. Cuando Edison reveló su invento, Scott lo acusó de plagio en su libro Le problème de la parole s’écrivant elle-même (1878). (Blanco, 2014).

Cilindro 2

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Corría el año de 1897 cuando oficialmente se autorizó la exhibición pública de la máquina parlante en diferentes espacios de la capital, aunque ya el 10 de octubre de 1878, en sesión especial, el doctor Eduardo Wise exhibió en el teatro de la Sociedad Nezahualcóyotl los inventos de Thomas Alva Edison, entre ellos un teléfono, un micrófono y un fonógrafo; en ese mismo lugar se ofreció una audición a la prensa y el 12 de octubre se presentó al público —previo pago. (Muratalla, 2004).

 

Roberto E. Moreno consultó en la Hemeroteca Nacional de la UNAM el periódico     El Siglo XIX en sus publicaciones del 4, 8, 15, 17 y 21 de octubre de 1878, a partir de ahí reconstruyó la crónica de Guillemo Prieto en una presentación que fecha el 20 de octubre de 1878 (sesión convocada por Wexel y Degrees, representantes de Alva Edison en México). Prieto registra el primer audio grabado con el fonógrafo en nuestro país (El himno nacional). Desgraciadamente se ha perdido.

Cilindro 3

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[…] los asientos “no estaban numerados”, sentándose la concurrencia en el lugar que deseara, un público […] compuesto por “elegantes y hermosas señoritas,” caballeros, periodistas, científicos nacionales y estudiantes, esperaban el inicio del programa […] los asistentes pudieron “examinar detenidamente los últimos inventos del Sr. Edison: el teléfono, el micrófono y el fonógrafo” […]sobre una mesita al centro del escenario “un cilindro horizontal de acero... una rueda, no muy grande, tendrá una tercia de diámetro, maciza de acero, con su manubrio en el centro con que se le dé la vuelta... (en su parte superior)... otro cilindro de bronce... una boquilla... semejante a la parte superior de un anteojo sin vidrio..., (bajo la boquilla)... una ruedita negra de un metal tan fino... que tiembla con el simple aliento... los talentosos le llamaban diafragma... (de donde)... pende un punzoncito de acero.... muy fino, como una aguja para la munición (costura)” […] en un momento Mr. Wexel “llamó a un caballero entendido en achaques de canto, hizo que adaptara con toda precisión sus labios a la bocina y entonó con voz vibrante nuestra marcha nacional” […]  “era una entrevista con lo sobrenatural y con lo divino, era una emoción que al fin se deshizo en una tempestad de aplausos” […] “¿Había ocultas corrientes eléctricas? ¿Había quien retuviese la voz a distancia y produjera la maravillosa alucinación?...” (Moreno, 2004).

Cilindro 4

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Tomemos en cuenta los factores políticos y económicos que ocupaban el mundo en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX y quizá  podamos acercarnos a la génesis del fonógrafo. En el mundo:  

 

[…] la población se incrementó; la revolución industrial permitió el despunte de un mercantilismo sin precedentes, y las potencias mundiales extendieron sus horizontes hacia territorios ajenos en busca de más recursos naturales, de explotación de mano de obra y del establecimiento de nuevos mercados, condiciones que propiciaron un auge científico y tecnológico que se reflejó en una serie de inventos tanto en la industria como en el campo de las comunicaciones. (Muratalla, 2004).

 

El planeta se movía siguiendo la batuta del positivismo que fue fundamental para sostener la idea del progreso. Basta recordar el lema de Porfirio Díaz: “[…] el general Porfirio Díaz Mori intentaría de nueva cuenta la tan ansiada estabilidad del país, bajo un lema que abanderaría su prolongado gobierno: Orden, paz y progreso, influido por el pensamiento positivista que entonces invadiera a Europa”. (Muratalla, 2004).

Cilindro 5

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Había una búsqueda incansable de leyes universales para definir y controlar lo humano: “Augusto Comte afirma que únicamente la ciencia positiva o positivismo podrá hallar las leyes que gobiernan no sólo la naturaleza, sino nuestra propia historia social” (Muratalla, 2004). Si una idea o conducta no estaba respaldada por la ciencia quedaba fuera del progreso. Basta conocer algunos experimentos de Edison, el “mago de Menlo Park”, para identificar el intento de controlar la vida con la ciencia: 


En sus memorias (The Diary and Sundry Observations of Thomas Alva Edison), editadas por Dagobert Runes, específicamente en el último capítulo, titulado “The Realms Beyond”, Edison explica que está desarrollando una válvula para comunicarse con los muertos. El inventor escribe: “Si la personalidad existe después de lo que llamamos la muerte, es razonable concluir que los seres que abandonan la tierra querrían comunicarse con aquellos que han dejado atrás. En consecuencia, lo que hay que hacer es proveer los mejores medios concebibles para facilitar esta comunicación, y ver entonces qué pasa.” En estas líneas, Edison plantea —con amplia seguridad— que el más allá está al alcance de la tecnología moderna. (Blanco, 2014).

Cilindro 6

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¿Por qué es importante el fonógrafo y por qué debería interesarnos? Bueno, tenemos que ponernos el oído de un habitante del siglo XIX. La posibilidad de grabar el sonido y transportarlo lejos de su lugar de origen fue una verdadera revolución que fue mucho más allá de lo científico: 

 

[…] uno de los terrenos de creación prolífico es el que se asocia a la manipulación del sonido. Hasta entrado el siglo XIX la escucha acusmática —la cual supone la disociación entre el sonido y la fuente que lo emite— se limitaba a las circunstancias de la vida cotidiana en las cuales determinados sonidos que se producían a distancias moderadas y en simultáneo al momento de la audición eran percibidos sin posibilidades de ver su fuente productora. (Gonzales, 2017).

 

Sin lugar a dudas fue un cambio profundo la manipulación del audio. Quiñas, Luchetti (2008) señalan que uno de los fenómenos fue la creación de un imaginario de progreso continuamente renovado que tendió siempre a la integración mundial y, sobre todo, a la internacionalización de la comunicación. Por otro lado, Quiñas, Luchetti (2008) también apuntan algo que derivó del fonógrafo (y del cine sonoro) que todavía nos ocupa en estas lejanas tierras del siglo XXI: “[…] la extensión del cambio introducido: en los lenguajes estéticos, en la conformación de la audiencia, en sus prácticas de percepción, en la conformación del star system, en la división del trabajo interna a la industria de la cultura […]” y sobre todo: 

 

[…] el surgimiento del género musical representa de modo destacado esa zona común compartida por el cine y la música; con ello, se generarán espacios para la producción y circulación de narrativas identitarias nacionales, donde grandes personajes históricos, costumbrismos, héroes, ídolos y estilos populares, integran un relato que atraviesa cine y música, signando sus propios orígenes como industria cultural. (Quiñas, Luchetti, 2008).

 

Yo me quedo con algo que nos ha marcado a todos los que trabajamos en radio y los que escuchamos radio: al seguir a Gonzales (2017) subraya a la voz (la grabación y transportación de la voz grabada) como una “posibilidad de introducir, en el universo de los vínculos comunicacionales mediatizados, la presencia de la voz”. Esto es maravilloso porque sigue Gonzales (2017): A diferencia de lo que ocurre con la imagen, la voz mediatizada “ […] no es algo en lugar de algo, no es representación sino presentación misma de la voz […]”.

Cilindro 7

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La mayoría de las crónicas periodísticas que se refieren al fonógrafo de los años 80 y 90 del siglo XIX tiene que ver con matiz claramente gótico, dice  Blanco (2014): “Según lo explica Eve Kosofsky Sedgwick en su obra sobre este género, la imaginación gótica posee una estética basada en el pleasurable fear, una especie de simultaneidad entre el miedo y el placer.”

 

Así, las descripciones del fonógrafo plantean lo espectral:  

 

[…] en las descripciones sobre el fonógrafo en sí existe algo más impreciso que nos transporta más allá de lo genérico-literario y nos adentra en el campo epistemológico que Jacques Derrida denomina “lo espectral” —ese espacio que se abre entre y sobre “La oposición entre la presencia y la no-presencia, la actualidad y la in-actualidad, la vida y la no-vida”. (Blanco, 2014).

 

El fonógrafo es “la entrada de la tecnología dentro de los sueños de supervivencia, gracias a que facilita una nueva manifestación de la presencia dentro de la ausencia” (Blanco 2014). A partir de 1878 la prensa internacional se vuelca sobre el fonógrafo y todas tienen una curiosa similitud, por un lado hay una descripción minuciosa del mecanismo y por otro una inevitable reflexión sobre “las maneras en que esta máquina se convertiría en un repositorio de memorias, donde se preservarían las voces de los vivos y difuntos.” (Blanco, 2014). Como sigue Blanco (2014): “ha explicado Jonathan Sterne en su libro The Audible Past, death is everywhere among the living in early discussions of sound´s reproducibility".

 

En “Martí, Edison y el fonógrafo”, Blanco (2014) nos presenta las crónicas periodísticas de José Martí que dan mucha luz sobre la lectura de este avance técnico que inaugura (junto con el teléfono y la luz eléctrica) el siglo XX. Los intereses de Martí sobre lo tecnológico y los sensible, la máquina y la poética son de una vigencia espeluznante: 

En la relación humano-máquina, como vemos en las crónicas de Martí, el fonógrafo facilita una experiencia privada del duelo, conectándose así la tecnología a la “agonía del alma”. Es esta relación desasosegada entre lo físico y lo inmaterial que anuncia la entrada de la espectralidad.

Cilindro 8

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En 1890, México se convirtió en la primera nación en firmar un contrato para utilizar los fonógrafos en el servicio postal. El gobierno mexicano había observado en el nuevo invento una ventaja para que los miles de ciudadanos analfabetos pudieran grabar sus mensajes sin necesidad de acudir a la escritura. (Díaz, 2016).



En “A las palabras ya no se las lleva el viento: apuntes para una historia cultural del fonógrafo en México (1876-1924)” Díaz (2016) hace un apunte de suma importancia para entender el fenómeno que fue el fonógrafo en nuestro país: 

 

[…] los fonógrafos también alteraron las formas de circulación y socialización de la cultura política. Los discos con las palabras de Porfirio Díaz, los corridos de la Revolución y las narraciones actuadas de la intervención francesa, llegaron a los oídos de miles de obreros y campesinos que jamás pisaron una escuela ni podían decodificar la escritura. 

 

Y nos ubica en el inicio de la construcción de una memoria nacional: “Estos discursos sonoros muestran otras prácticas, formatos y espacios para entender la construcción de la memoria popular de sucesos importantes del calendario nacional.” (Díaz, 2016). Con el fonógrafo (el teléfono y el telégrafo) se recupera, escribe Díaz citando a McLuhan: “el mundo vocal, auditivo y mimético, oprimido por la palabra impresa” durante varias centurias de dominio gutenbergiano”.  

Cilindro 9

[…] desde años atrás las aplicaciones del fonógrafo en México habían llamado la atención de Porfirio Díaz, quien quiso tomar cartas en el asunto legislando en favor de Thomas Alva Edison el 29 de septiembre de 1888. Apoyándose en lo convenido en la ley del 7 de mayo de 1832 y en su reglamento de 12 de julio de 1852, el presidente concedió diez años de privilegio exclusivo al inventor estadounidense. 150 pesos era el monto que debían pagar “los interesados” por derechos de patente. (Díaz, 2016) 

Cilindro 10

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Salve el progreso. Salve el poderoso siglo de la razón, que inflama y

llena el cosmos con su aliento luminoso.

El hombre es ya del mundo, ciudadano y el pensamiento en el alambre fiero.

La voz en el fonógrafo cautiva y lanzan en coro el estruendoso ¡VIVA! al dogma de los libres, el progreso.

El vapor en esclavo convertido, y de eléctrica chispa dominada, el mundo, ha transformado y redimido; enaltecido de inmortal el hombre....dad un himno a la paz las almas puras...Gloria a Dios y gloria a las almas. (Centro Nacional de las Artes [CENART], s.f.)

 

Este poema es de Juan de Dios Peza, al parecer fue publicado en “Las Glorias de México” de 1904, aunque esta versión fue tomada de otro lugar como puede verse. Este es el último de los cilindros y quiero despedirme con un audio, uno de los primeros audios con la voz de un poeta; es un capricho personal y espero que les guste. No hay fecha precisa, pero si tomamos en cuenta que “Desde 1905 las empresas fonográficas extranjeras como la Zonophone, Odeón, Columbia y Víctor grabaron a varios artistas talentosos.” (Iglesias y Cabrera, 2017) y que Juan de Dios Peza murió en 1910, la grabación bien pudo ser entre esos cinco años. En fin, para cerrar ese cilindro les dejo la voz del vate Juan de Dios Pedro Pablo Peza Osorio leyendo un poema poderoso frente al fonógrafo de Edison, ¡gloria del siglo XIX!

Referencias

 

Blanco, M. P. (Mar, 2014) Martí, Edison y el fonógrafo [Versión electrónica]. Badebec. Vol. 3 (6), p. 206- 226. 

 

Centro Nacional de las artes. (s.f.). Progreso. Secretaría de cultura. http://cmm.cenart.gob.mx/doc/doc/timeline/citatorio/progreso.html

 

Díaz Frene, J. (jul- sep, 2016) A las palabras ya no se las lleva el viento: apuntes para una historia cultural del fonógrafo en México (1876-1924) [versión electrónica]. Historia mexicana. Vol. 66 (261), p. 257-298.

 

González, D. (primer semestre 2017) El fonógrafo: entre el registro etnográfico y el anuncio de lo radiofónico [versión electrónica] L.I.S. Letra. Imagen. Sonido. Ciudad mediatizada. Año IX (17), p. 199-214.

 

Iglesias y Cabrera, S. (30 de enero de 2017). Cuando el fonógrafo llegó a México. Komoni.  https://komoni.chemisax.com/cuando-el-fonografo-llego-a-mexico/

 

Kittler, F. (1986). Gramophone, Film, Typewriter. United States of America:  Board of Trustees of the Leland Stanford Junior University. Recuperado el 9 de Agosto de 2011, de https://monoskop.org/images/7/73/Kittler_Friedrich_Gramophone_Film_Typewriter.pdf

 

Moreno, R. E. (2004, 10 de septiembre). La primera grabación de Edison en México fue el Himno Nacional [en línea]. Crónica. Sección Cultura. Recuperado el 9 de agosto de 2021 de https://www.cronica.com.mx/notas/2004/147590.html

 

Muratalla, B. (2004) Evocaciones de la máquina parlante. Albores de la memoria sonora en México [versión electrónica]. Instituto Nacional de Antropología. Vol. 43 (serie “Testimonio Musical de México”), pp. 48. 

 

Quiña, G., Luchetti, F. (Junio, 2008) Del fonógrafo a la pantalla grande. Las tecnologías sonoras en los albores de la industria cultural [versión electrónica]. Question. Vol. 1 (18)