Destroyer, uno de los últimos crooners.

 

Destroyer, uno de los últimos crooners

“Have We Met” (Merge Records; 2020)

06.02.20

Por Marinho Aguilar

Desde siempre he seguido lo más cerca posible la carrera de Dan Bejar como Destroyer. Durante algún tiempo traté de ser lo más abarcador posible al no sólo escuchar sus álbumes, sino buscar hasta por debajo de las piedras los EPs, así como los tracks en donde su participación con The New Pornographers era más obvia, no quería perderme nada de lo que él había grabado. Digamos que fui creciendo con su música y sin darme cuenta fui madurando como lo ha sido su propuesta.

Desde esos lugares más cercanos a la intimidad de sus primeros discos como Ideas for Songs (Granted Passage Cassettes; 1997) o City of Daughters (Tinker Recordings, 1998); pasando por sus ramalazos de folk eléctrico en Your Blues (Merge, 2004), Destroyer’s Rubies (Merge, 2006); llegando al pop sofisticado en Kaputt (Merge, 2011); Poison Season (Merge, 2015) que es un poco más orquestal; Ken (Merge, 2017), centrado en el sonido del Manchester de los ochenta; o Five Spanish Songs (Dead Oceans, 2013), ese EP dedicado a las canciones del español Sr. Chinarro. Sí, Dan Bejar es Destroyer, pero si escuchamos su discografía él es muchos Destroyers.

En algún lugar en medio de ninguna parte siguen situándose la música pop mutante y el esquivo mundo lírico de Dan Bejar en su nuevo álbum “Have, We Met” (Merge, 2020). Se erige como ese narrador de historias a veces entre un mundo muy suyo y onírico en donde canta o (parece que) recita (por momentos casi susurrando), somnoliento y perezoso (tal vez sea porque grabó sus pistas vocales en la cocina y en la sala de su propia casa en plena noche, tratando de no despertar a sus hijos y esposa). Con referencias a la cultura popular (Johnny Cash, hoteles barceloneses, asesinos en serie y canciones propias y ajenas, entre otras cosas), con el que ridiculiza todo (hasta a él mismo), pero de vez en cuando nos abre los ojos algún latigazo de poesía poderosa: “estuve en América, estuve en Europa, es la misma mierda: miro alrededor y veo una habitación llena de mulas de carga hundiéndose eternamente en un mar de amor”, canta en ‘Cue Synthesizer‘.  Béjar ha explicado que escribe a través de explosiones de letras y melodías que le llegan a medida que avanza en sus días. 

 

 

A veces Dan Bejar y su voz es como un océano contenido en los ríos que esperan llegar a desembocar al mar. Se presenta a sí mismo como un hombre que está tratando de ocultar su ansiedad sonando aburrido, tratando de ocultar una inquietud aprensiva imitando a alguien que es terriblemente distante y establece "Have We Met" en un camino de intensidad angustiada que por momentos cede. 

 

 

“Have We Met” abre con "Crimson Tide", que se ha convertido en un punto destacado en el prolífico catálogo de Bejar. "Crimson Tide" se revela lentamente durante sus seis minutos, elevando constantemente al oyente a otro nivel sonoro a través de capas de sintetizadores en crescendo. El mago detrás de las cortinas de “Have We Met” es el productor y colaborador frecuente desde hace mucho tiempo John Collins, responsable de los irresistibles momentos de belleza del sintetizador que brillaron entre la prosa de Bejar. La sensibilidad de Collins para texturas simples se ejemplifica mejor en "The Raven", que es la canción perfecta para levantarse tarde en un día soleado.

En entrevistas recientes, Bejar ha dicho que el nuevo álbum, "Have We Met", está influenciado por fuentes tan diversas como The Twilight Zone y Edgar Allan Poe. Veinticuatro años después de lanzar su primer álbum bajo el nombre de Destroyer, Dan Bejar todavía está buscando nuevas formas de explorar la conciencia a través de su poesía abstracta. Ésta es la enésima muestra del genio (un tanto ignorado) de Dan Bejar, Destroyer.