El regreso de Bonnie “Prince” Billy o sólo es un nuevo Will Oldham

El regreso de Bonnie “Prince” Billy o sólo es un nuevo Will Oldham

El regreso de Bonnie “Prince” Billy o sólo es un nuevo Will Oldham

Por Marinho Aguilar

#ElDiscodelaSemana

20.11.19

Cada que Will Oldham saca un álbum nuevo con cualquiera de sus múltiples alias, como Palace Brothers, Palace, Palace Music y otros, lo escucho como un acto obligatorio. Pero cuando usa el seudónimo de Bonnie “Prince” Billy no sólo es obligatorio, es necesario el adentrarme a las esquivas letras y canciones de art country de ese personaje creado por Oldham. Por cierto, qué difícil es seguirle la pista a todo lo que ha editado por más de dos décadas.

 

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Para el huraño cantautor que vive en su Louisville natal, el triunfar nunca fue una prioridad, es más, parece huir de la fama, siempre con un recelo del éxito. Creador de decenas de preciosas canciones que unen mágicamente el folk, el pop y el country, prefirió ocuparse labrando una carrera tan intrincada y vasta que parece pensada para desanimar a los fans y seguidores. Ha publicado de forma masiva que no queda claro cuántos discos de estudio ha editado sin contar sencillos, maxis, directos, colaboraciones, etcétera. Bonnie "Prince" Billy es uno de los artistas más excéntricos que alguna vez haya decidido tomar una guitarra en el universo del country. Desde su último disco de canciones originales, ha covereado a The Mekons, grabado álbumes dedicados a Merle Haggard, rendido tributo a los Everly Brothers con Dawn McCarthy, incluso un álbum con los experimentales Bitchin Bajas y, más atrás, su duro desolador himno ‘I See A Darkness’ fue versionado en 2000 por la leyenda Johnny Cash (como parte de la serie “American Recordings”, producida por Rick Rubin), coescribió canciones con John Legend y tomó la foto de portada para el mítico álbum "Spiderland" de Slint. A pesar de esto, la fama de Bonnie ‘Prince’ Billy, si acaso, encaja en el soporte de 'artista de culto'.

 

 

 

 

Ahora, a la edad de 49 años, casado y con una hija, lanzó “I Made A Place” (Drag City; 2019). Un puñado de canciones que probablemente hablen de la transformación de su nueva vida. Una vida más asentada, tranquila y reflexiva. Oldham encuentra la manera de navegar por estas aguas y su música. Ejemplo es el  coro de ‘Dream Awhile’: 

 

“When I have a problem I know just what to do, go to bed and dream awhile. Something will come through.”

 

En ‘This Is Far From Over’, admite que todos estamos algo condenados, pero, felizmente, hay esperanza de redención; o el caso de ‘Look Backward On Your Future, Look Forward To Your Past’, que trata de un hombre solitario y anciano llamado Richard que se encuentra con una mujer sangrando en el camino. Sus últimas palabras hacen que Richard reconsidere todo en lo que creía anteriormente y se inspira para vivir el momento, aunque en realidad no importa mucho desde entonces, “The history he faced was an ocean made of empty and a destiny you wouldn’t want to save”.  "Mira hacia atrás en tu futuro, mira hacia adelante en tu pasado" (traducción del nombre de la canción) es existencialmente curiosa y notablemente hábil con su humor negro. Con una relación cuidadosamente equilibrada de detalles ambiguos.

 

 

Bonnie “Prince” Billy presenta un trabajo con sonidos de country clásico e hilos de experimentación y juego, que, en parte, son posibles gracias a algunos destacados músicos de Louisville como Joan Shelley en las armonías vocales, Jacob Duncan en instrumentos de viento y piano, Nathan Salsburg con la guitarra y Cheyenne Mize en el violín.

“I Made a Place” es un álbum complejo que se desenvuelve en un rompecabezas masivo. Algunas de las piezas encajan de manera fácil y ordenada, teniendo sentido de inmediato. Algunos tardan más en colocarse. Es un álbum hecho para repetir.

I Made A Place” es delicia suave y suntuosa. Es un álbum como lo es Will Oldham: un clásico de culto, no un éxito de ventas.